Toda una noche fotografiando da para mucho. Da para aprender sobre la luz, sobre las estrellas, pero sobre todo da para sentirse muy pequeño debajo de tanto cielo. Antes que nada agradecer a
Iñigo Bernedo la iluminación de estas fotos. El aprendió de
Jose B. Ruiz, un auténtico pionero y maestro en esto de la fotografía nocturna.

Todas las tomas de esta entrada están realizadas en el mismo sito, sin embargo cada una tiene sus propios matices. Esta primera está realizada con una orientación casi sur, lo que nos da unos trazos de estrellas bastante largos y que semejan una auténtica lluvia de meteoritos (ISO 400, f/4, 474 segundos).

En este caso hemos incluido la luna en el encuadre. Esto hace que nuestro tiempo de exposición se vea condicionado, ya que si lo alargamos mucho la luna no saldría redonda sino alargada. Normalmente no se recomienda más de 30 segundos, pero en este caso la una estaba aun en una fase temprana, así que nos permitia algo más de margen (ISO 400, f/4, 89 segundos).

En este caso lo que queríamos era sacar las estrellas tal cual, y cuanto más mejor. En esto la capacidad de las nuevas cámaras para trabajar a isos altos se hace fundamental. Esta la iluminé yo, así que ser un poco benévolos (ISO 3200, f/4 , 59 segundos)
Y por último una toma circumpolar. En este caso tenemos que orientarnos hacia el norte y pensar en que parte de la toma colocar la estrella polar, ya que es sobre ella sobre la que van a girar todas las demás (ISO 400, f/4, 722 segundos).