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lunes, 31 de octubre de 2011
número 3 LNH
Aquí está el nuevo número de la revista LNH
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lunes, 24 de octubre de 2011
Viaje a Normandía II
En la anterior entrada lo dejamos con la sesión de la tarde abortada por la subida de la marea.
Nuestra intención era regresar a la furgoneta y prepararnos para fotografiar Saint Michel en la hora azul.
Ese era el plan, pero una vez en la furgoneta, medio descalzo, lo que era un atardecer medio sosaina empezó a teñir el cielo.
Duró muy poquito, pero lo justo para calzarme de nuevo las botas y correr a través del fango a buscar nuevos encuadres.
He de decir cuando se trata de fotos no suelo esperar a nadie, así que ahí estaba yo, haciendo fotos como un loco mientras David y Arkaitz aun se estaban prepardo.
Por fín llegaron los compis y la hora azul. Después de un atardecer sin nubes vimos como el cielo se fué encapotando y ya no nos dejarían las nubes hasta el final del viaje.
Luego nos enteramos que Normandía es un poco como el Pais Vasco, ya puede estar haciendo sol en el resto que aquí seguro que hay nubes.
Esta foto que veis a continuación se trata de un blending entre dos tomas. La superior enfocada y medida la luz para la parte superior y abajo lo propio para sacar las texturas del barro. Es una técnica nueva para mi, pero en esta situación era la única forma de hacer esta foto.
Después de cenar seguiamos con ganas de jugar, así que nos fuimos a la carretera que llega hasta Saint Michel y decidimos jugar con las estelas de los coches.
Es un deporte de alto riesgo. Yo no se si es por que los que vienen en los coches van ciegos mirando la isla o que, pero por poco un coche se lleva por delante a David y Arkaitz. A pesar de estar en el arcén y que se los viese de sobra, un coche circulaba por el arcén totalmente feliz y ajeno a ellos.

Por suerte nos dimos cuenta y no pasó nada. Solo quedó en otro de los sustos de este sobresaltado viaje.
Nuestra intención era regresar a la furgoneta y prepararnos para fotografiar Saint Michel en la hora azul.
Ese era el plan, pero una vez en la furgoneta, medio descalzo, lo que era un atardecer medio sosaina empezó a teñir el cielo.
Duró muy poquito, pero lo justo para calzarme de nuevo las botas y correr a través del fango a buscar nuevos encuadres.
He de decir cuando se trata de fotos no suelo esperar a nadie, así que ahí estaba yo, haciendo fotos como un loco mientras David y Arkaitz aun se estaban prepardo.
Por fín llegaron los compis y la hora azul. Después de un atardecer sin nubes vimos como el cielo se fué encapotando y ya no nos dejarían las nubes hasta el final del viaje.Luego nos enteramos que Normandía es un poco como el Pais Vasco, ya puede estar haciendo sol en el resto que aquí seguro que hay nubes.
Esta foto que veis a continuación se trata de un blending entre dos tomas. La superior enfocada y medida la luz para la parte superior y abajo lo propio para sacar las texturas del barro. Es una técnica nueva para mi, pero en esta situación era la única forma de hacer esta foto.
Después de cenar seguiamos con ganas de jugar, así que nos fuimos a la carretera que llega hasta Saint Michel y decidimos jugar con las estelas de los coches.Es un deporte de alto riesgo. Yo no se si es por que los que vienen en los coches van ciegos mirando la isla o que, pero por poco un coche se lleva por delante a David y Arkaitz. A pesar de estar en el arcén y que se los viese de sobra, un coche circulaba por el arcén totalmente feliz y ajeno a ellos.

Por suerte nos dimos cuenta y no pasó nada. Solo quedó en otro de los sustos de este sobresaltado viaje.
martes, 18 de octubre de 2011
Viaje a Normandía I
Tenía este destino en la mente desde hace varios años, pero siempre surgía algún contratiempo que lo impedía. Por fin se dispusieron los astros de manera adecuada y pudimos ponernos en marcha.
El equipo lo componiamos David Cidre, Arkaitz Morales y yo mismo. Teníamos como destinos principales Le Mont Saint Michel y los acantilados de Etretat.
Viendo la primera foto podriais pensar que fué un viaje tranquilo y con unas condiciones climáticas suaves, pero no fué así.
Al de cuatro horas de viaje la una rueda de la California dijo basta y reventó. Y ahí estábamos, en medio de una autopista francesa sin idea de Frances y, por lo menos por mi parte, sin idea de cambiar una rueda.
Menos mal que Arkaitz y David tenían alguna experiencia al respecto.
El caso es que por fin llegamos a nuestro primer destino, Saint Michel. Llegar ahí después de imaginarlo cuesta un poquito.
A los franceses les gusta humanizarlo todo, y la carretera que llega hasta el lugar y los aparcamientos tan encima del lugar desmerecen un poco el sito.
Tengo entendido que están intentando arreglar eso y recuperar un poco el entorno de entrada al lugar.
Pero el fiasco se nos pasó pronto cuando dimos la vuelta al lugar y pudimos descubrirlo tal y como lo imaginábamos.
El cielo no nos brindó ninguna nube, así que decidimos dejar el sol detrás nuestro y buscar las texturas que nos estaba regalando
A pesar de que las luces se estaban poniendo cada vez mejores tocó salir pitando del lugar, ya que en apenas unos minutos lo que había sido un riachuelo a la altura del tobillo se combirtió en un paso que hacia necesario el badeador.
continuará...
El equipo lo componiamos David Cidre, Arkaitz Morales y yo mismo. Teníamos como destinos principales Le Mont Saint Michel y los acantilados de Etretat.Viendo la primera foto podriais pensar que fué un viaje tranquilo y con unas condiciones climáticas suaves, pero no fué así.
Al de cuatro horas de viaje la una rueda de la California dijo basta y reventó. Y ahí estábamos, en medio de una autopista francesa sin idea de Frances y, por lo menos por mi parte, sin idea de cambiar una rueda.El caso es que por fin llegamos a nuestro primer destino, Saint Michel. Llegar ahí después de imaginarlo cuesta un poquito.
A los franceses les gusta humanizarlo todo, y la carretera que llega hasta el lugar y los aparcamientos tan encima del lugar desmerecen un poco el sito.
Tengo entendido que están intentando arreglar eso y recuperar un poco el entorno de entrada al lugar.
Pero el fiasco se nos pasó pronto cuando dimos la vuelta al lugar y pudimos descubrirlo tal y como lo imaginábamos.El cielo no nos brindó ninguna nube, así que decidimos dejar el sol detrás nuestro y buscar las texturas que nos estaba regalando
A pesar de que las luces se estaban poniendo cada vez mejores tocó salir pitando del lugar, ya que en apenas unos minutos lo que había sido un riachuelo a la altura del tobillo se combirtió en un paso que hacia necesario el badeador.continuará...
domingo, 2 de octubre de 2011
Exposición "Rincones de Vizcaya"
La exposición itinerante de los miembros de Rincones de Vizcaya llega al municipio vizcaíno de Barakaldo y se podrá visitar en el centro cívico Clara Campoamor hasta el día 15 de Octubre.Para los que queráis llegar en transporte público os dejo este completo enlace en el que nos indican cómo llegar detalladamente.
Os animo a acercaros a verla, ya que en esta sala lucen de maravilla las fotos.
Os adjunto unas fotografías que realizamos durante el montaje y para que nos pongáis cara a alguno de los miembros, esta de los tres que nos quedamos hasta el final (David se tuvo que ir antes).
De izquierda a derecha: Luis Rodrigo, el del medio( el pequeñito) soy yo y Arkaitz Morales.
martes, 27 de septiembre de 2011
Una noche entre Brujas
Este precioso dolmen se llama "sorginetxe" casa de la bruja en euskera. Es un sitio precioso con muchas posibilidades.
El atardecer amenazaba tormenta, así que no sabíamos que tipo de sesión fotografica podríamos hacer. Al final el atardecer fué una patata y decidimos esperar a la noche para jugar con las nubes, la contaminación lumínica y el flash.

En la primera foto aun quedaba algo de luz en el cielo, cmplicando un poco la iluminación, pero algo se hizo.

En esta ocasión ya era noche cerrada y la imagen está realizada con una temperatura de color fría, aun así podeis apreciar como las luces de Vitoria teñían las nubes.

En este caso quisimos acentuar la sensación que trasmitían las nubes. Para ello usamos una temperatura de color cálida y compensamos el flash con geles fríos para mantener su iluminación neutra. Sin duda parece que se fuera ha abrir la mismisima puerta del infierno.

Al final la tormenta hizo acto de presencia y hubo que acabar la sesión de forma precipitada y con una buena calada de camino al coche.
En esta toma incluimos el frente de la tormenta esperando la aparición de un rayo, pero estos se producian entre la masa de nubes, con lo que solo nos regalaron esas luces al fondo.
El atardecer amenazaba tormenta, así que no sabíamos que tipo de sesión fotografica podríamos hacer. Al final el atardecer fué una patata y decidimos esperar a la noche para jugar con las nubes, la contaminación lumínica y el flash.

En la primera foto aun quedaba algo de luz en el cielo, cmplicando un poco la iluminación, pero algo se hizo.

En esta ocasión ya era noche cerrada y la imagen está realizada con una temperatura de color fría, aun así podeis apreciar como las luces de Vitoria teñían las nubes.

En este caso quisimos acentuar la sensación que trasmitían las nubes. Para ello usamos una temperatura de color cálida y compensamos el flash con geles fríos para mantener su iluminación neutra. Sin duda parece que se fuera ha abrir la mismisima puerta del infierno.

Al final la tormenta hizo acto de presencia y hubo que acabar la sesión de forma precipitada y con una buena calada de camino al coche.
En esta toma incluimos el frente de la tormenta esperando la aparición de un rayo, pero estos se producian entre la masa de nubes, con lo que solo nos regalaron esas luces al fondo.
lunes, 19 de septiembre de 2011
Texturas
Cerca de Islares se encuentra la isla Cotonera. Un pequeño islote cerca de la costa que parece perdido en el mar.
Es un sitio donde es dificil encontrar un primer plano jugoso, y el sol rara vez se oculta por el mar.
En este caso se ocultaba ya bastante a nuestra izquierda, así que decidí buscar una serie de imágenes donde la fuerza residiera en la textura de las rocas.
En esta primera toma los últimos rayos de sol iluminan las rocas y nos muestran todos sus detalles.
Una vez en sombra,gracias al ND y los degradados busqué una serie de imágenes más suaves, pero sin olvidarme del protagonista de la sesión, la textura.
Es un sitio donde es dificil encontrar un primer plano jugoso, y el sol rara vez se oculta por el mar.
En este caso se ocultaba ya bastante a nuestra izquierda, así que decidí buscar una serie de imágenes donde la fuerza residiera en la textura de las rocas.
En esta primera toma los últimos rayos de sol iluminan las rocas y nos muestran todos sus detalles.
Una vez en sombra,gracias al ND y los degradados busqué una serie de imágenes más suaves, pero sin olvidarme del protagonista de la sesión, la textura.
miércoles, 7 de septiembre de 2011
El peso de nuestra huella
Hace poco un compañero fotógrafo, tras visitar el lugar de la foto que veis abajo, mostraba su preocupación sobre el deterioro que puede causar la afluencia de fotógrafos a un sitio algo delicado.
Sin dejar de darle la razón, me dejó un poco con ese runrún en la cabeza de cuando algo no te cuadra.
El compañero hablaba del deterioro del suelo, y de como había unas pobres salamandras muertas, aplastadas por el peso de aguna bota descuidada.
Y así es, por desgracia cualquier actividad en plena naturaleza supone una presión para el medio. El otro día subiendo al Gorbea me llamo la atención una especie de redes que han puesto en el camino para evitar que el trasiego de paseantes no destroce el terreno.
¿qué hacemos entonces? Lo ideal sería dejar de visitar esos lugares. Nada, poner puertas al monte y que lo disfruten sus habitantes.
También hay otra posibilidad. Mostrar a la gente la riqueza de nuestro entorno y enseñarles a valorar lo que tienen.
pero no hay que ser hipócritas, por muy amantes y defensores de la naturaleza que nos creamos, nuestros actos y estilo de vida son un auténtico cuchillo para nuestro entorno.
De hecho, para llegar a hacer estas fotos que habeis visto hay que ir en coche por pistas de cemento por espacios que en principio tienen cierta protección, ya que están dentro de un parque natural.
Por desgracia estas pistas son usadas con asiduidad por ganaderos, seteros, excursionistas y fotógrafos.
Estas pobres salamandras no pudieron esquivar los coches. Se encontraban en una de esas pistas de cemento. Unos seis ejemplares en menos de 50 metros de carretera.
Está claro que la huella ecológica de cualquier persona del primer mundo es brutal. Y aunque suene contradictorio los amantes de la naturaleza aumentamos en nuestro debe el uso del coche para ir a estos sitios y la presión que ejercemos en ellos.
No se trata de renunciar a nada, simplemente de ser consciente de que esto es así, y de intentar llevar un equilibrio en todo lo que hacemos.
Sin dejar de darle la razón, me dejó un poco con ese runrún en la cabeza de cuando algo no te cuadra.
El compañero hablaba del deterioro del suelo, y de como había unas pobres salamandras muertas, aplastadas por el peso de aguna bota descuidada.
Y así es, por desgracia cualquier actividad en plena naturaleza supone una presión para el medio. El otro día subiendo al Gorbea me llamo la atención una especie de redes que han puesto en el camino para evitar que el trasiego de paseantes no destroce el terreno.¿qué hacemos entonces? Lo ideal sería dejar de visitar esos lugares. Nada, poner puertas al monte y que lo disfruten sus habitantes.
También hay otra posibilidad. Mostrar a la gente la riqueza de nuestro entorno y enseñarles a valorar lo que tienen.
pero no hay que ser hipócritas, por muy amantes y defensores de la naturaleza que nos creamos, nuestros actos y estilo de vida son un auténtico cuchillo para nuestro entorno.
De hecho, para llegar a hacer estas fotos que habeis visto hay que ir en coche por pistas de cemento por espacios que en principio tienen cierta protección, ya que están dentro de un parque natural.Por desgracia estas pistas son usadas con asiduidad por ganaderos, seteros, excursionistas y fotógrafos.
No se trata de renunciar a nada, simplemente de ser consciente de que esto es así, y de intentar llevar un equilibrio en todo lo que hacemos.
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